Fernando Colomo 

Cine y Arquitectura | Número 7 | Septiembre 2016| Opinión

Es una pregunta que me he planteado innumerables veces, quizás, es cierto, no de una manera explícita, sino de una forma práctica, ya que he tenido que lidiar con ambas profesiones. Y creo que, en mi caso, la profesión de cineasta le debe bastante a la de arquitecto. Me explicaré. A pesar de que a los 15 años, y después de asistir a una proyección en el  “Cine Forum” del colegio de la opera prima de Truffaut, quería ardientemente ser director de cine e incluso realicé un año más tarde una película en 8 mm, en blanco y negro y muda, fuertemente influenciada por Antonioni, que era el director de moda en aquella época, a pesar de todo eso, mi paso por la Escuela de Arquitectura de Madrid, con maestros como De la Sota, Moneo, Cano Laso, etcétera, fue una clara influencia a la hora de enfrentarme al hecho cinematográfico.

Y es que reflexiones como “la función crea la forma” o no hacer una arquitectura ornamental sino funcional sin perder el concepto de belleza, podían aplicarse perfectamente al cine haciendo una “cámara invisible” o una puesta en escena “orgánica”.

Sin olvidar la ayuda tremenda de acostumbrarte a visualizar el espacio y a utilizar herramientas como el dibujo para los storyboard, por ejemplo. Mi primera película Tigres de papel, fue producida con las aportaciones de un grupo de arquitectos amigos. Sólo por este hecho daría por buenos los 8 años dedicados a la carrera (y los cinco posteriores de ejercicio de la profesión que me permitieron aportar lo ahorrado en la película).

Por todo esto, y porque ahora me encanta hablar de arquitectura lo mismo que cuando ejercía de arquitecto me encantaba hablar de cine, comprenderéis que la propuesta del FICARQ en Santander me pareció, desde el principio, muy atractiva y tentadora.

Y lo bueno es que no me ha decepcionado. Y además me ha dado la oportunidad de charlar con arquitectos enamorados del cine, lo cual crea unas complicidades espléndidas.

Gracias a todos los que habéis hecho posible este festival y espero y deseo que progrese y se consolide. Porque lo necesitamos.