David Rivera 

Cine y Arquitectura | Número 6 | Enero-Febrero 2016| Opinión

A lo largo del siglo XV la pintura aceptó con entusiasmo la tarea de representar las visiones y fantasías urbanas de los nuevos arquitectos humanistas. A través de obras como las Tablas de Baltimore y Urbino, el simbolismo arquitectónico medieval fue dando paso a figuraciones que proponían modelos ideales, cuyas consecuencias para la vida práctica podían observarse con facilidad en las nuevas plazas y reformas urbanas. Desde el Renacimiento, en realidad, la representación pictórica actuó regularmente de cronista, espejo y crítica de los desarrollos de la arquitectura moderna, y esta tradición adquirió un énfasis aún más decisivo después de la época de Piranesi. Las pinturas y dibujos que Joseph Gandy elaboraba para John Soane, por ejemplo, constituyen todo un compendio de actitudes críticas e históricas, y las aspiraciones y temores del siglo XIX se expresan a través de figuraciones arquitectónicas en las obras de J.M.W. Turner o John Martin.

El siglo XX no anduvo escaso de analistas pictóricos en este sentido, y entre muchos otros el caso de Edward Hopper es tan significativo como el de Giorgio de Chirico; pero la crítica y el análisis de la arquitectura moderna se ha concretado sobre todo a través de la fotografía y el cine, artes característicamente contemporáneas, tecnológicamente adaptadas a las exigencias del mundo presente.

La revista Teatro Marittimo nació en el año 2011 con el fin de utilizar realmente las artes visuales, y muy particularmente el cine, como herramientas idóneas de la crítica de arquitectura, prestando una importancia especial al hecho de que la percepción arquitectónica y urbana que encontramos en las películas proviene de ambientes no ligados al mundo arquitectónico profesional y por lo tanto se expresan en un lenguaje y en unos términos que son elocuentes para todos. Por este motivo, los temas centrales elegidos como núcleo esencial de cada número (actualmente se edita un número al año) guardan una estrecha relación con los problemas que más nos preocupan o las cuestiones culturales que nos inquietan. Los temas reflejados hasta ahora muestran un sesgo claro de debate público y deseo de cuestionar nuestra actualidad. “Utopías construidas” estudiaba asuntos como la arquitectura banal de la sociedad de consumo o los errores aún habituales en la proyectación de los barrios periféricos de las ciudades; “La promesa de la tecnología” analizaba desde el punto de vista arquitectónico la seducción que aún ejercen sobre nosotros las épicas anti-tecnológicas (como El Señor de los Anillos) y la influencia de la estandarización en nuestra arquitectura y nuestras ciudades; “La arquitectura de los sueños” indagaba en la compleja relación existente entre el trabajo del arquitecto y la psicología del usuario de los edificios, recogiendo ejemplos que iban desde el Expresionismo alemán a las Case Study Houses y desde David Lynch a Sherlock Holmes; “Monumentos modernos” estudiaba el caso de la arquitectura-espectáculo actual y de la monumentalidad y expresividad urbanas en un sentido general, intentando identificar qué hace de los edificios éxitos o fracasos públicos, hitos urbanos o aberraciones; finalmente, “La identidad de la ciudad”, el tema del número de este año, recoge una serie de contribuciones en torno al problema de la globalización, el reforzamiento de la protección del patrimonio histórico y la cuestión de la relación cultural entre las ciudades y sus habitantes, mantenida pero también modificada a lo largo de los años.

En todos estos temas y reflexiones, la pintura, la fotografía y sobre todo el cine constituyen la lente de observación privilegiada, y establecen una conexión entre la arquitectura y la sociedad que a menudo discurre de manera independiente con respecto a las teorías arquitectónicas vigentes. Podríamos resumir este tipo de enfoque basado en la cultura popular y en las percepciones sociales retomando el argumento presente en uno de los más recientes artículos publicados en la revista:

La película dirigida por Brad Bird y protagonizada por George Clooney, Tomorrowland, utiliza la arquitectura del arquitecto español Santiago Calattava a modo de escenografía.

El hecho de que la arquitectura de Libeskind, Gehry o Calatrava, como puede demostrarse, sirva hoy en día de modelo para las retorcidas y picudas naves extraterrestres que aparecen en las películas de invasiones o super-héroes, sin duda es un fenómeno que merece la pena investigar, y que no aparece recogido ni en las declaraciones de los arquitectos ni en las reseñas de las revistas de arquitectura.

La garantía de que un enfoque de estas características no resulta gratuito o distorsionado viene dada por la naturaleza de los especialistas que publican en la revista. En su práctica totalidad se trata de profesores de arquitectura, investigadores universitarios, expertos en áreas determinadas y arquitectos, los cuales enfrentan desde fuera de la profesión, pero con la debida erudición o seriedad académica, la imagen que se tiene de la arquitectura fuera de sus fronteras específicas. Por otro lado, la parte central de cada número está ocupada por una larga y densa entrevista con profesionales y figuras internacionalmente relevantes del campo de la arquitectura o la historiografía, desde Wessel de Jonge a Hans Stimmann, de Léon Krier a David Watkin. No puede negarse, de cualquier manera, que todos los que colaboramos en la revista, profesionales, expertos, profesores, en ocasiones artistas o escritores, e incluso críticos de cine, estamos movidos por una segunda intención que no siempre se hace evidente en los textos pero que resulta clara para cualquiera: en Teatro Marittimo todos pretendemos encontrar  una manera de unir nuestra ocupación laboral, o nuestro campo de investigación, con el puro placer que nos produce hablar de cine y analizar las películas que nos atraen. En este camino, sin embargo, se trata de conseguir también otros dos objetivos importantes: mostrar de qué modo el estudio del cine puede contribuir eficazmente al análisis y la crítica de la arquitectura; y ofrecer un foro llamativo para la discusión de los problemas relevantes de la arquitectura y la ciudad actuales.