Rogelio Ruiz Fernández

Cine y Arquitectura | Número 6 | Enero-Febrero 2016| Reportaje

Sorprendentes, sexys, intrépidas, alegres e intemporales, las casas del americano son protagonistas en la cultura pop contemporánea, entre estrellas de Hollywood, modelos, raperos o vídeojuegos.

John Lautner tiene todos los ingredientes para ser una estrella en el firmamento de los arquitectos americanos y más concretamente en los del movimiento moderno de la costa pacífica. Si bien otros monstruos como Schindler, Neutra, Soriano o los Saarinen venían de Europa, Lautner, como De Koenig, Elwood o los Eames, nacieron en los USA. Pero John Lautner no se podía meter en el marco de las “Case Study Houses”, porque su arquitectura abraza lo excepcional, lo expresionista incluso, y esta actitud siempre se aparta del ejemplo reglado. Lautner nació en Michigan, donde habia estudiado en la Universidad Filologia Inglesa (nos recuerda a Rem Koolhas que empezó como periodista), pero después de esta formación se pasó seis años en el estudio de Frank Lloyd Wright, y aunque su maestro no llegó a un acuerdo con Hitchcok en North by Northwest llevando al director a realizar aquella maqueta wrightiana (1), en el caso de Lautner el abrazo con el séptimo arte es total. Y es que viendo su estudio de la Hollywood Boulevard (la dirección ya nos dice algo ¿no?) en el que una jirafa enorme de madera se asentaba en su mesa, nos podemos hacer una idea de con quien tratamos. Y si a esto unimos que, como decía él mismo, sus clientes eran excepcionales, nos da como resultado que su arquitectura también lo fue.

Hay varias razones que avivan este idilio entre el autor y el cine. El documental Infinite Space dirigido por Murray Grigor en 2008 (2) definía su arquitectura como: “sorprendente-sexy-intrépida-alegre-intemporal”, y ¿quién no querría todos estos adjetivos para su película? Vamos, pues, a seguir estas cualidades de sus obras para estudiar algunas de sus cinematográficas viviendas.

Así pasa con la Chemosphere, que parece un platillo volante y está protegida como patrimonio en Los Angeles, donde no es tan frecuente como en Europa esta consideración

SURPRISING

La singularidad, lo sorprendente y original, que implica modernidad y vanguardia, son uno de los factores que acompañan su obra y provocan en las películas esa calidad de futurista. Muchas de sus viviendas presentan un salón muy abierto (el clima de California es una bendición) y, además, se sitúan en espacios elevados que contemplan una visión lejana envidiable, ya que las vistas son fundamentales. Todo esto favorece la creación de distintos planos de profundidad muy apreciados en el cine para romper el plano de la pantalla.

Así pasa con la Chemosphere, que parece un platillo volante y está protegida como patrimonio en Los Angeles, donde no es tan frecuente como en Europa esta consideración (precisamente ahora estaban intentando tener la misma calificación de “Historic Place” otras ocho obras suyas). Allí es donde Brian de Palma grabó en 1984 algunas de las escenas de Body Double y también aparece, yendo a uno de los medios de difusión y entretenimiento más globales actualmente, en Grand Theft Auto San Andreas (2004), es decir que se incluye como punto singular en los juegos de PlayStation. También aparecía en Los Angeles de Charlie (aunque era una copia) y en los inefables Simpson.

 

Otra casa preciosa y sorprendente es la que el empresario asturiano Jerónimo Arango le encargó en 1970 (3) y resultó una fiesta espacial hacia la bahía de Acapulco y, también, una estructura más que singular. El acceso acaba siendo una verdadera lección de recorrido, bajando desde la carretera y rodeando la casa para llegar a un espacio abierto sobre el mar, que para evitar las barandillas remata el vuelo con una piscina que recorre serpenteante el extremo. Por tanto, entramos desde arriba en este espacio sorprendente. La casa Arango fue la inspiración para la Casa Stark que no existe fuera de la fantasía de Iron Man (2008), donde, de una manera mucho más alambicada, se copia la arquitectura de la de Acapulco.

 SEXY

El componente sexy debemos buscarlo en la extravagancia, no sólo de su arquitectura, sino de alguno de sus moradores. También las curvas, presentes en muchos de sus proyectos, ayudan, como decía Niemeyer, al carácter sensual y cálido. Ejemplo típico es Diamonds are forever (1971) de James Bond, donde Sean Connery se encuentra bajo la cúpula de la Elrod House (1968) peleando, eso sí vestido él y con corbata, contra aquellas dos mujeres en bikini, y genera una imagen que da la vuelta al mundo (4).

En Less than Zero de Kanievska (1987) se elige para ambientar esta vida joven y confusa de alta clase la Casa Reiner o Silvertop (1963) que costó diez años de trabajo al arquitecto, y que supone un alarde con sus piscinas y su utilización del hormigón.

Aunque la que más shoots de cine y moda ha recibido ha sido sin duda la casa Sheats, ahora casa Goldstein, que se ha convertido en un lugar donde pudimos ver a Cindy Crawford, Kate Moss, Kit Harington y un larguísimo etcétera, representando a Gucci, Jimmy Choo, Omega, Thierry Mugler, Porsche… Todos quieren investirse de esa calidad de vanguardia y lujo. Y además, debido a la especial personalidad de su propietario, James Goldstein, es lugar de rodaje de peliculas X, ya que también parece que funciona en cierto modo como Night Club. Su Jacobsen Residence (1947), en la que vimos, por cierto, a Paul Newman en Twilight (Robert Benton, 1998) es también propiedad de un empresario de la vida nocturna californiana. Vamos, que se respira mucho calor en algunas de sus obras y acaban siendo por tanto platós para películas, reportajes o videos musicales subidillos de tono como el de 2 Chainz, Feds watching de 2013 que se definen bien con la palabra hot.

Ejemplo típico es Diamonds are forever (1971) de James Bond, donde Sean Connery se encuentra bajo la cúpula de la Elrod House (1968) peleando, eso sí vestido él y con corbata, contra aquellas dos mujeres en bikini, y genera una imagen que da la vuelta al mundo

También fue en esta casa donde Jeff Bridges en la escena de Big Lebowski (Cohen brothers 1998) va a ver al adinerado que lo confunde, y representa, así, lo que es: una casa de millonario que contrasta con la dejadez del personaje invitado.

La alegria se respira en sus casas por la relación intensa con el paisaje, por lo abierto de las propuestas y, también, por los recorridos llenos de sorpresas y sensaciones y la utilización de las piscinas, del agua generosa a veces en zonas desérticas, que en muchas ayudan a reflejar o remarcar el paisaje y son también otra razón de diversión. Por otro lado, y dado que se ha convertido en cierto modo en un arquitecto de culto para el cine, muchos cineastas han gozado privadamente de sus espacios. Así, por ejemplo, la casa que se hicieron en los setenta Bob Hope y Dolores State es una locura en Palm Springs diseñada por nuestro protagonista, que sirvió de escenario para rodar la última colección de Louis Vuitton y en cuyo salón exterior se alojaron cómodamente más de doscientas personas (casa que puede ser de ustedes en este mismo momento por un precio también de cine: 50 millones de dólares), o la Garwood Residence, más modesta, que se acaba de comprar Gwyneth Paltrow.

También fue en esta casa donde Jeff Bridges en la escena de Big Lebowski (Cohen brothers 1998) va a ver al adinerado que lo confunde, y representa, así, lo que es: una casa de millonario que contrasta con la dejadez del personaje invitado.

FEARLESS

La cualidad de intrépido, de arriesgado y ambicioso en la concepción estructural de muchas de sus obras, especialmente las últimas, cuando su prestigio le permitía acometer empresas más osadas, hacen que contemplen en su interior grandes espacios sin pilares absolutamente deliciosos para albergar un equipo de grabación por ejemplo. La desmesura viene acompañada de unos presupuestos y por tanto de una presencia y escala que son ideales para representar, como siempre le pasa a la buena arquitectura, “la casa del malo”. Y así son inspiración además para verdaderas gamberradas cinematográficas como la que protagoniza en Arma Letal II (1989) Mel Gibson. Lógicamente, la Casa García de Lautner es la del enemigo a batir, y su singularidad estructural, el apoyo en V de los pilares hacia el valle, se utiliza para generar una de las imágenes más conocidas del cine de acción: cuando el actor arranca con su pickup uno de los apoyos, y las tomas movidas interiores, y la maqueta final nos hacen creernos que una de las grandes obras de Lautner se viene abajo. (Escena copiada también en GTA 5 PS3 gameplay Michael misión 2 de 2013)

TIMELESS

Colin Firth en la Casa Schaffer en Single Man, Tom Ford La arquitectura de Lautner, gracias también a las magníficas fotos de Ezra Stoller y Julius Shulman, se ha quedado colgada en la memoria base de todos nosotros como un fondo intemporal, reavivado de vez en cuando por el cine, sobre todo las más expresivas. Sin embargo, hay algunas de sus primeras casas que tienen un carácter más íntimo y, bajo mi punto de vista, más en la línea de la arquitectura de las Case Study Houses que comentábamos al principio. Tom Ford (5) en su Single Man (2009) se inclina por una de estas, más intemporales, para el desconsolado Colin Firth, una casa recatada, cálida (no caliente como alguna de las otras) que es la Schaffer House en Montrose de 1949, en la que la madera crea una uniformidad de color amable, y hay espacios más recogidos, donde se respiran resabios de arquitecturas de Schindler y se adelantan elementos de Gehry como el precioso espacio de la cocina, y donde destaca la blanca y planchada camisa del protagonista, triste y envuelto por la mágica música de Korzeniowski.

Aunque la que más shoots de cine y moda ha recibido ha sido sin duda la casa Sheats, ahora casa Goldstein, que se ha convertido en un lugar donde pudimos ver a Cindy Crawford, Kate Moss, Kit Harington y un larguísimo etcétera, representando a Gucci, Jimmy Choo, Omega, Thierry Mugler, Porsche… Todos quieren investirse de esa calidad de vanguardia y lujo

Digamos que estas primeras residencias están hechas para vivir y las otras, las de presupuestos desbordantes como sus piscinas, están, de alguna manera, pensadas para la vida pública. Son, como me decía hace tiempo una arquitecta paraguaya, “casas que insultan a la pobreza”.

“The purpose of Architecture is to improve human life. Create timeless, free, joyous spaces for all activities in life. The infinite variety of these spaces can be as varied as life itself and they must be as sensible as nature in deriving from a main idea and flowering into a beautiful entity”- John Lautner