CA Magazine

Cine y Arquitectura | Número 6 | Enero-Febrero 2016| Dossier Pantallas

Todos hemos visto las fotos del Mobile World con un auditorio fuera del auditorio y desplazado a un espacio virtual gracias a las gafas Gear VR. La realidad virtual parece que ha dejado definitivamente su momento de mujer barbuda (el pasen y vean) y promete instalarse entre nosotros a lo largo del año. Lo hace, además, en un momento en que otras tecnologías están capacitadas para sacarle el máximo partido a esta nueva dimensión. La revolución digital, que según algunos autores se caracteriza por ser una revolución permanente cuyos límites nunca acabamos de percibir, está propiciando un cambio de paradigma igual de incierto. Es en ese contexto en el que el binomio cine y arquitectura pierde parte de su potencia seminal y tiende a ensancharse a las nuevas pantallas de los nuevos tiempos.

Si en los orígenes del arte cinematográfico el nuevo medio se alimentó de arquitectura y empleó su lenguaje para sus nuevas ficciones y los nuevos arquitectos dieron la vuelta a esa herencia proyectando las ficciones en sus nuevos proyectos, cabe preguntarse qué sucede ahora cuando la pantalla ya no es sólo la del cine.

Tenemos las pequeñas pantallas y su hiperfragmentación del discurso audiovisual. Y sobre la reducción de la arquitectura a una fotografía con filtros valorada por sus “likes” escribe en estas páginas Pedro Hernández, coordinador editorial de Arquine.

Glimpses of the States. Ray y Charles Eames. Exposición Universal, Moscú 1959.

Claro que también hay que razonar que el nuevo medio, a pesar de su velocidad y su fragmentación, también permite otras aproximaciones críticas más interesantes que las derivadas de un selfie. Ahí está, por ejemplo, el equipo de #donotsettle, formado por Wahyu Pratomo y Kris Provoost. De Indonesia el uno, de Bélgica el otro, estos dos arquitectos y exploradores urbanos (la definición es suya) se dedican a explorar las transformaciones urbanas, en especial en Shangai.

Lo hacen etiquetando y subiendo fotos a su cuenta de Instagram pero también con un canal de YouTube que es un ejemplo de cómo el nuevo medio permite una nueva crítica arquitectónica.

Al revés, la posibilidad de multiplicar las pantallas dentro de la propia arquitectura es otro punto de vista y una posibilidad explorada con frecuencia desde hace décadas. Ese repaso lo realiza aquí nuestro colaborador Sergio Baragaño. Queda la cuestión del 3D y las implicaciones que el hiperrealismo que hoy permite la herramienta, sumada a las posibilidades de la realidad virtual, podrían suponer para la representación arquitectónica. Algo de eso hemos podido analizar con Jorge Seva (Alex Román), uno de los mejores artistas 3D del momento, nacido en el Levante español y con una obra que es referencia en este campo, el cortometraje The Third & the Seventh.

Alex Román ofrece algunas claves en la conversación que hemos tenido con él aunque resta transcendentalidad y hegemonía al nuevo campo tecnológico. “Una herramienta más”, resume.

Ignoramos, pues, si la arquitectura, como los tiempos modernos para Bauman, también se vuelve líquida al verse representada en esta multitud de pantallas, pero lo que es cierto es que en los próximos años podremos ver y experimentar el espacio de una forma que ni habíamos soñado. En la conferencia sobre nuevas pantallas de cine a la que pudimos asistir en la Berlinale 2016,con la que se cierra este informe, queda bastante claro. Allí se hablaba de ver cine en el techo de los coches mientras el vehículo, conducido de forma automática, busca aparcamiento. Pero también, como contó el responsable de la productora Zero Fiction, de documentales de arquitectura en 3D donde el público puede tener experiencias VR tras visionar el trabajo. Toda una tierra incógnita.